Félix Grande Lara (Mérida,
Badajoz, 4 de febrero de 1937-Madrid, 30 de enero de 2014)
fue un poeta, flamencólogo y crítico español encuadrado en la Generación del
50.
Biografía.
Hijo de republicanos su madre trabajó en un
hospital durante la guerra civil mientras su padre combatía en el frente, nació
en Mérida, Badajoz, pero vivió su
infancia y juventud desde los dos hasta los 20 años en Tomelloso (Ciudad Real),
donde su abuelo
era cabrero. Era guitarrista flamenco cuando, según contó él mismo, decidió
cambiar ese instrumento por la literatura, que en su pluma posee mucha relación
con la música. En Tomelloso fue jornalero y descubrió el amor.
En
1957 se muda a Madrid, donde "sigue empleado en menesteres alejados del
ejercicio profesional de la literatura hasta que en 1961 comenzó a trabajar
como redactor en Cuadernos Hispanoamericanos",
revista de la que llegará a ser director
(1983-1996; a la caída del Gobierno socialista fue destituido y pleiteó para
ser restituido a su cargo, lo que consiguió). Dirigió asimismo la revista
de arte Galería (1989) y la colección El Puente Literario de la editorial
Edhasa (1969-1971).
Comenzó su carrera literaria con la poesía y
obtuvo su primer premio, el Adonáis en 1963, por Las piedras, "libro de
talante existencial en el que explora el tema de la soledad". Dos
años después, en 1965, ganaría su primer galardón de narrativa, el Premio
Eugenio d'Ors por su novela corta Las calles. Destaca tambien su obra Persecución, Cantada por Juan Peña " El Lebrijano" en su álbum homónimo. Su obra evolucionó desde la inspiración Machadiana y el compromiso social del poemario las piedras, hasta una reflexión sobre el lenguaje y el erotismo.
En
1968 fue incluido en la Antología de la nueva poesía española. Se le concedió el premio Nacional de Poesía en 1978 por Las rubáiyatas
de Horacio Martín, en que prolonga la tradición del heterónimo, a
partir del Abel
Martín de Machado y el Ricardo Reis
horaciano de Fernando Pessoa.
Como narrador, destacan sus obras Por ejemplo, doscientos
(1968), Parábolas (1975), Lugar siniestro este mundo, caballeros (1980),
Fábula (1991), Decepción
(1994), El marido de Alicia (1995), Sobre el amor y la separación (1996)
y
La balada del abuelo palancas (2003).
Aficionado a la música, letrista y guitarrista
él mismo, como flamencólogo escribió García Lorca y el flamenco (1992), Agenda
flamenca (1987), Memoria del flamenco (1995), que obtuvo el premio nacional
de Flamencología, y Paco de Lucía y Camarón de la Isla (2000). Es miembro de
número de la Cátedra de Flamencología y estudios folclóricos.
Félix Grande señalaba
que los poetas que le marcaron fueron Antonio Machado, Luis Rosales de quien fue
discípulo y amigo y del que había prologado y seleccionado los poemas de la
antología Porque la muerte no interrumpe nada, y César Vallejo, entre otros.
Después de
Las rubáiyatas de Horacio Martín no había vuelto a escribir poesía, pero ese
silencio de más de 30 años terminó en 2010, cuando incorporó su nuevo poema La
cabellera de la Shoá en la antología Biografía y a fines del año siguiente
salió Libro de familia.
Estaba casado con la poeta Francisca Aguirre (como él Premio Nacional
de Poesía) con la que tuvo una hija, la también poeta, Guadalupe
Grande.
Falleció el 30 de enero de 2014 en Madrid de un
cáncer de páncreas. Sus restos mortales reposan en el cementerio de Tomelloso.
Premios y distinciones.
Ø
Premio Adonáis de Poesía 1963 por Las piedras
Ø
Premio Guipúzcoa 1965 por Música
amenazada
Ø
Premio Eugenio d'Ors 1965 por la novela corta Las
calles
Ø
Premio Gabriel Miró 1966
Ø
Premio Casa de las Américas 1967 por Blanco Spirituals
Ø
Premio Nacional de Poesía 1978 por Las rubáiyatas
de Horacio Martín
Ø
Premio Hidalgo
Ø
Premio Nacional de Flamencología 1980
Ø
Premio Barcarola 1989
Ø
Premio Felipe Trigo de Narración Corta
1994 por El marido de Alicia
Ø
Premio Manuel Alcántara 1996
Ø
Mejor Escritor de Temas Flamencos,
revista El Olivo, 1998
Ø
Premio Extremadura a la Creación 2004
Ø
Premio Nacional de las Letras Españolas
2004
Ø
Premio Quijote a la Creación Literaria 2007
Ø
Premio Comunicación 2008 de la Cadena
SER de Ciudad Real
Ø
Hijo Adoptivo de Santiago de Chuco, por sus trabajos
de estudio y difusión de la poesía de César Vallejo (1988)
Ø
Miembro correspondiente de la Academia
Norteamericana de la Lengua Española (1997)
Ø
Hijo Adoptivo de la Ciudad de San Roque (Cádiz; 2001)
Ø
Medalla de oro de Castilla-La Mancha
(2005)
Ø
Miembro correspondiente de la Real Academia Hispano
Americana (Cádiz; 2005)
Ø
Miembro de número de la Real Academia de
Extremadura de las Artes y las Letras (2009)
Ø
Hijo Predilecto de Mérida (2010)
Obra.
Poesía,
Ø
Las piedras, Rialp, Madrid, 1964 (Premio
Adonais 1963)
Ø
Música amenazada, El Bardo, Barcelona, 1966 (Premio
Guipúzcoa 1965)
Ø
Blanco spirituals, La Habana, Casa de
las Américas, 1967 (Premio Casa de las Américas 1967)
Ø
Puedo escribir los versos más tristes esta noche, Seix
Barral, Barcelona, 1971
Ø
Biografía (1964-1971), Seix Barral,
Barcelona, 1971 (2ª edic. ampliada, 1977)
Ø
Taranto. Homenaje a César Vallejo, Barcelona-Lima,
Carlos Milla, 1971
Ø
Años, Editora Nacional, Madrid, 1975.
Antología con prólogo de Rafael Conte
Ø
En secreto, Sombra de Albatroz, Madrid, 1978
Ø
Las rubáiyatas de Horacio Martín, B.,
Lumen, 1978 (Premio Nacional de Poesía)
Ø
Biografía. Poesía completa (1958-1984), 1986, 2.a ed.
aum., Anthropos, Barcelona, 1989); incorpora el poemario La noria
Ø
Carta abierta, antología, Biblioteca de
Autores y Temas Manchegos, Ciudad Real, 1987
Ø
Seis poemas, carpeta y grabados de Miguel Ángel
Lombardía; Multigráfica Taller, Madrid-Gijón, 1991
Ø
Cuaderno, antología con dibujo de
Eugenio Chicano, Colección Tediría, Málaga, 1993
Ø
Con buenas formas, antología, Málaga Digital, Málaga,
1997
Ø
Conversación, antología, UGT, Imprenta
Sur, Málaga, 1997
Ø
La canción de la tierra, antología, Orbis-Fabri,
Barcelona, 1998
Ø
Blanco spirituals / Las rubáiyatas de
Horacio Martín, edición de Manuel Rico; Cátedra, Madrid, 1998
Ø
Una grieta por donde entra la nieve, antología,
Renacimiento, Sevilla, 2006
Ø
Biografía. (1958-2010), Galaxia
Gutenberg, 2010. Antología con prólogo de Ángel Luis Prieto de Paula; incorpora
un nuevo poema: La cabellera de la Shoá
Ø
Libro de familia, Visor, Madrid, 2011
Narrativa
Ø
Las calles, novela corta por la que
obtuvo el Premio Eugenio d'Ors 1965
Ø
Por ejemplo, doscientos, Ciencia Nueva, Madrid, 1968
Ø
Parábolas, Júcar, Madrid, 1975
Ø
Lugar siniestro este mundo, caballeros Legasa, Madrid
1980; Anthropos, Barcelona, 1985
Ø
Fábula, Plaza y Janés, Barcelona, 1991
Ø
Decepción, El País Aguilar, Madrid, 1994
Ø
El marido de Alicia, Ayuntamiento
Villanueva de la Serena, 1995
Ø
Sobre el amor y la separación, Valdemar, Madrid, 1996
Ø
La balada del abuelo Palancas, Galaxia
Gutenberg / Círculo de Lectores, 2003
Ø
Ensayo.
Ø
Occidente, ficciones, yo, Cuadernos para
el Diálogo, Madrid, 1968
Ø
Apuntes para una poesía española de posguerra, Taurus,
Madrid, 1970
Ø
Mi música es para esta gente, Seminarios
y Ediciones, Madrid, 1975
Ø
Memoria del flamenco, Espasa Calpe,
Madrid, 1976 (edición actualizada: Círculo de Lectores, Galaxia Gutenberg,
1996)
Ø
Elogio de la libertad, Espasa Calpe, Madrid, 1984
Ø
La vida breve, Godoy, Murcia, 1985
Ø
Agenda flamenca, Ediciones Andaluzas Reunidas,
Sevilla, 1985
Ø
Once artistas y un dios. Ensayos sobre
literatura hispanoamericana, Taurus, Madrid, 1986
Ø
La calumnia. De cómo a Luis Rosales, por defender a
Federico García Lorca, lo persiguieron hasta la muerte, Mondadori, 1987
Ø
García Lorca y el flamenco, Mondadori,
Barcelona, 1992
Ø
Paco de Lucía y Camarón de la Isla, Lunwerg, 1998;
edición de lujo para coleccionistas, ilustrada por el pintor granadino David
González, Zaafra
Balada del abuelo palancas.
Lo que ha hecho aquí Félix Grande es
reconstruir con cariño y morosidad la saga de su propia familia paterna a
partir de la figura patriarcal de su abuelo, conocido por "Palancas" en el pueblo manchego
de Tomelloso.
Nacido en 1878, fallecido en 1950, Félix Grande Martínez recibió su
apodo tras una hazaña homérica que sería transmitida de padres a hijos a partir
de entonces. El joven
Félix acudía junto a compañeros de generación a un conocido burdel de la
localidad y en la espera consumió todas las monedas que llevaba. Así que al
llegarle el turno solicitó a la "madame" que le fiaran el polvo, a lo que la mujer,
agriamente, se negó en redondo. Frustrado, cabreado y con algunas copas de más,
Félix buscó en las
eras del pueblo un descomunal rodillo molón de piedra que debía pesar entre 800 y 1.000 kilos y, en plena
noche, a base de muchos esfuerzos, lo hizo rodar hasta las puertas del ayuntamiento.
Cuando, a la mañana siguiente, los ediles se encontraron con tamaño regalo
hicieron las averiguaciones pertinentes y encontraron que el culpable era Félix. Aunque el alcalde se negó a que fuera
detenido, se le preguntó cómo había podido llevar a término tal hazaña y él
explicó que “haciendo palanca”, con lo que
quedó adjudicado el mote, hasta la quinta generación.
"La Balada Del Abuelo Palancas" es, por lo tanto,
la historia de una familia manchega desde el último cuarto del siglo XIX y a lo
largo de todo el XX. Una familia de menestrales que durante generaciones no
logró amasar un patrimonio relevante aunque sí sacar adelante mal que bien a
los hijos procurando mejorar en cada generación el nivel de los conocimientos,
hasta llegar al nivel del propio autor, conocido poeta, folklorista y narrador.
¡Qué date con tus tetas,
Y tus Ancas!
¡No veras por tu casa otro
Palancas!
Poema. El infierno
El bien irreparable que me hizo tu
belleza
y la felicidad que se llevó tu piel
son como dos avispas que tengo en la
cabeza
poniendo azufre donde conservaba tu
miel.
¡Cambió tanto la cena! Botijas de
tristeza
en vez de vasos de alba tiene hoy este
mantel
y aquel fervor, espero esta noche a que
cueza
para servirme un plato de lo que queda:
y el.
Rara la mesa está: La miro con asombro,
como y bebo extrañeza y horror y absurdo
y pena.
Se acabó todo aquel milagro alimenticio
tras un postre espantoso me levanto y te
nombro
que es el último trago de dolor de esta
cena,
y voy solo a la cama como quien va al
suplicio.
Poema
Para Envejecer Juntos.
LAS
MANOS…
Para envejecer juntos nos cogemos las manos,
yo miro tu sonrisa, tú miras mi tristeza;
Irán saliendo arrugas en mi alma y tu cabeza
y canas sobre nuestros espíritus humanos;
Idéntica vigilia caerá en nuestras historias:
ver al tiempo ir cerrando una a una las ventanas,
me sonreirás lo mismo que todas las mañanas
y será como un ramo de flores mortuorias;
tú eres ese recuerdo que he de tener un día,
yo soy esa nostalgia que poblará tu frente
cuando ya sea un anciano, amada, anciana mía;
Pienso en ese futuro tranquilo y arrugado
como en dos viejos libros que ya no lee la gente,



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