pueblos más adelantados de la Mancha. Crónicas indica que el terreno no era propicio para su refundación y así lo testifican, dando repuesta a los distintos capítulos mandados hacer por el Rey Felipe II. Las tres personas que responden a las preguntas son. Martin Sánchez, Aparicio Quiralte, y Andrés López Carrasco, como las personas más antiguas del lugar y dicen; Que a su llegada hace 47 años solo encontraron un pozo hondo rodeado de tomillares y restos de edificios, y enterramientos. (Yo me hago una pregunta si Tomelloso fue refundado en 1530 y la obra de Miguel De Cervantes Saavedra, Don Quijote de la mancha, fue editada en 1605 como no aparece en su obra Tomelloso, son 75 años y era paso de ganado la vereda o Cañada Real, que la utilizaban para desplazarse hacia los valles de Alcudia vía de trashumantes, viene de Argamasilla de Alba por las calles, Francisco García Pavo, (antes calle del charco) Dº Víctor, Socuéllamos, y el Camino Real que comunicaba Toledo con Murcia, por lo tanto era zona de paso con un pozo en una tierra seca y de mucho calor, (no será ese cuyo lugar que no quiero acordarme). Que Miguel de Cervantes narra en su novela. Dº quijote.
Se llamase Posadas
Viejas, Villarejo, los Tomillosos, o San Martin, está claro que antes de la
llegada de Aparicio Quiralte, Martí Sánchez, y Andrés López, existía
un núcleo, aldea, como queramos
llamarle, ¿porque si no porque había muchos enterramientos?, Según dice en su
libro, Lorenzo Sánchez, que
hay documentos del 1240 que ya habrán del lugar con población con distintos
nombres. O “los de Peñarroya les tienen tomado otro poco de termino, desde
cerca de la Cabeza de los Frailes hasta los tomillosos” esto el año 1494, hay muchísimos más datos,
quizás por las epidemias que en aquellos años era el pan de cada día, o alguna
sequia hiciera abandonar el lugar.
Origen: El Pozo
Tomilloso.
Tomelloso se comenzó a poblar en 1530 en tierras baldías de la villa
de Socuéllamos, en torno a un viejo
pozo utilizado por los pastores de la zona para abrevar a sus ganados (el pozo Tomilloso), y al lado de los
restos de un antiguo villar. Este pozo, además, se encontraba situado en un
cruce de caminos muy ventajoso: en la confluencia de un ramal de la Cañada Conquense con la vereda que se dirigía a Alhambra, y
muy próximo al Real Camino de Carreteros que conducía a Valencia y Murcia.
Nace así Tomelloso como unas quinterías de labor de vecinos de Socuéllamos para explotar esas tierras baldías a las que pronto se unirían nuevas quinterías de vecinos de villas cercanas. El suelo donde ve su origen Tomelloso pertenecía a la Orden Militar de Santiago y a su Encomienda de Socuéllamos. Es por tanto Tomelloso desde su nacimiento un lugar de señorío, dependiente de una de las Órdenes Militares más importantes de la Península Ibérica, a la que estaría adscrito hasta la supresión de estas instituciones en el
Tomelloso, aldea de Socuéllamos.
atraídos por la posibilidad de obtener trabajo,
consiguen facultad para poder tener ayuntamiento,
alcaldes y regidores, pero siempre bajo la autoridad de la villa matriz a
cuya jurisdicción Tomelloso
pertenecía desde su nacimiento, esto es, Socuéllamos.
Pocos años después, en 1589, y previo pago de una determinada
cantidad de maravedís a la Corona, Tomelloso
va a conseguir su independencia de Socuéllamos,
haciéndose villa de por sí y pudiendo gozar de la jurisdicción civil y criminal en idénticas condiciones que el resto de
las villas de la Orden de Santiago.
Socuéllamos, atento a las pérdidas que tal independencia podría suponer
en sus rentas, así como al hecho de que una buena parte de su término se había
desgajado para ser dado a Tomelloso como
término municipal, apeló esta concesión de independencia.
Tras varias pujas y un engorroso proceso judicial ante el Consejo de Hacienda, Tomelloso pierde su independencia en 1592,
volviendo a depender de Socuéllamos
y de sus justicias, aunque conservando una jurisdicción limitada para pleitos
de poca cuantía.
En esta situación de pedanía de Socuéllamos se mantendrá Tomelloso hasta el siglo XVIII, en que
la pujanza de la población, el hecho de haber sobrepasado en habitantes a su
matriz y los agravios a los que se veían sometidos sus vecinos, motivó una
nueva petición de exención de villazgo, que le fue concedida finalmente en 1758. Ahora bien, diferencias en cuanto al
término adjudicado a la nueva villa, así como al pago indemnizatorio a Socuéllamos, dilataron la efectividad
jurídica de esta independencia hasta
1769, en que conciliadas las dos villas lograron un acuerdo definitivo que
puso fin a más de 200 años de
dependencia de Tomelloso de Socuéllamos. No obstante, desde el 15 de marzo de 1764, y ya con su propia
jurisdicción, los alcaldes de Tomelloso
no volvieron a depender nunca más de los de Socuéllamos.
Crecimiento y
desarrollo de Tomelloso: el cereal y la vid.
Durante el largo intervalo de tiempo que transcurrió desde
la pérdida de la primera independencia
hasta la consecución de su definitiva exención, Tomelloso se va a beneficiar del declive de Socuéllamos y Argamasilla de Alba para aumentar su población. Esto
es así porque graves problemas de inundaciones y mortandades acaecidas en Socuéllamos durante el siglo XVII, así
como la marcha de familias importantes de la villa de Argamasilla de Alba que habían impulsado su inicial crecimiento,
propiciaron que buena parte de su población las abandonase recalando bastantes
de ellos en Tomelloso, a salvo tanto de
unos factores como de otros.
También durante el siglo XVIII va a experimentar Tomelloso un cambio en su fuente
principal económica, vinculada desde su nacimiento a la explotación de cereales de sus tierras. Así, desde mitad de ese
siglo se va a empezar a introducir la
vid entre sus cultivos, si bien al principio de forma tímida, hasta
alcanzar su etapa de apogeo durante el último
cuarto del siglo XIX y primera mitad del XX, en que se va a convertir
prácticamente en un monocultivo.
El detonante último de la enorme
expansión del cultivo de la vid en
Tomelloso y en La Mancha en general no fue otro que la muy desastrosa
plaga de filoxera que afectó a los viñedos
franceses en la segunda mitad del siglo
XIX, y que en cambio sí fue bien soportada por las vides de La Mancha, con lo que la subsiguiente necesidad de atender
a un mercado que se había quedado totalmente desabastecido propició un
considerable filón económico para esta comarca.
La necesidad de nueva mano de
obra para hacer frente a la ingente cantidad de tierras plantadas de vid en Tomelloso y pueblos comarcanos, propiedad muchas de ellas de vecinos
de Tomelloso, hizo que importantes
recursos humanos recalaran nuevamente en esta población desde finales del siglo XIX y durante todo el primer
tercio del siglo XX, superando Tomelloso ya en la década de 1920 la
cifra de 20.000 habitantes
y consiguiendo, previa petición de su Ayuntamiento,
el título de ciudad en 1927.
El despegue de la
pequeña y mediana empresa.
La enorme producción vínica, unida a las pésimas vías de
comunicación de la localidad, propiciaron el desarrollo de gran número de alcoholeras desde finales del siglo XIX hasta mitad del siglo XX, las cuales mediante
destilación alcohólica reducían el volumen de la producción vínica
facilitando así su transporte y comercialización. Estas alcoholeras, en un
primer momento propiedad de vecinos de Tomelloso y más tarde de importantes
empresas del sector alcoholero nacional,
llevaron a Tomelloso a ser el primer
productor de alcohol vínico del mundo a mitad del siglo XX, posición que
sigue ocupando hoy en día.
A partir de la década de 1950, la crisis del campo
aparejada a su progresiva mecanización mermaron la población de Tomelloso en torno a un 15% desde el
máximo de 32.000 habitantes censados en
1954. Y eso no obstante a la puesta en funcionamiento del pantano de Peñarroya en 1959, en la
cabecera del Guadiana, que propició
que nuevos cultivos, hasta entonces prácticamente vedados por el clima
estepario de la zona, fueran haciéndose un hueco cada vez más importante dentro
del monocultivo de la vid, como fue el caso del melón, que acabaría dando renombre a la población fuera de sus fronteras comarcales.
A partir de finales de la década de los 80 del siglo XX la
pequeña y mediana industria experimentan, fruto del carácter emprendedor de sus
vecinos, un auge notable, sobresaliendo sobre las demás localidades de su
alrededor, pero siempre grabadas por la escasa o casi nula implantación de
servicios de las administraciones públicas en la localidad, en clara desventaja
con respecto a otras poblaciones de similar tamaño de La Mancha.
Por último, con la llegada del nuevo siglo, Tomelloso vuelve a
experimentar un nuevo aumento de su población que le lleva a sobrepasar los 40.000 habitantes en pocos años. Esta
vez el aporte poblacional vendrá propiciado por la inmigración, principalmente de
países del Este de Europa y de Latinoamérica, atraída por la necesidad de mano
de obra para las labores agrícolas, la
construcción y la hostelería.
No hay comentarios:
Publicar un comentario