Tomelloso, situado
en el corazón de la tierra del Quijote, es una
ciudad moderna y activa, completamente integrada en el cambiante mundo de hoy y
capaz de afrontar los retos que plantea la sociedad actual. Además, conscientes
de su pasado y su cultura, conserva todos los valores y tradiciones que ha
recibido de su historia y, naturalmente, se destaca como una ciudad de la
Mancha. Un importante centro de producción vitivinícola, Tomelloso es la sede
de la Viña y el Vino Instituto de Castilla La Mancha y del "Melón de La
Mancha denominación específica de origen.
Tomelloso, siempre
atenido tiene y tendrá, necesidad de una línea ferroviaria, una ciudad con
cerca de 40,000
habitantes, no acotando nunca con una línea de tren estable y en
condiciones, unas veces por dejación Política otras por intereses regionales, como un nudo ferroviario en Socuéllamos
ahora en Záncara, ni una cosa ni otra, así como dejar una obra casi terminada
con estación, casilla de guardagujas, de Pedro Muñoz, Tomelloso, Argamasilla de
Alba, hasta Herrera de la mancha. Esto me recuerda que en los años 90 del siglo
pasado Tomelloso, le concedieron el conservatorio de música que actual mente
tienen Campo de Criptana, y Alcázar de San Juan, curioso que después de estar
todo firmado y aprobado se perdieran los papeles en el cajón del consejero de
turno, ¿al menos curioso
no?
La Historia del tren en
Tomelloso arranca en 1852 y supone una exposición de la lucha realizada por esta ciudad manchega
para contar con un ferrocarril, que no se hizo realidad hasta 1914 en la forma
de un ramal hacia la pedanía de Cinco Casas (Ciudad Real), de cómo este ramal
permaneció activo poco más de medio siglo, mostrando su inviabilidad desde
finales de los años 60, y cómo desde principios del siglo XXI viene reclamando
su inclusión en la red ferroviaria española.
LAS PRIMERAS LINEAS DE FERROCARRIL Y
TOMELLOSO
|
En
1852, Tomelloso fue incluido en unos de los primeros trazados del ferrocarril
en España. La línea aprobada
partía de Ciudad Real y pasando por Manzanares, Argamasilla de Alba y Tomelloso, llegaba hasta a
Socuéllamos, donde enlazaba con otra línea que se estaba construyendo por
aquellas fechas, la que desde Madrid se dirigía a Alicante pasando por Alcázar
de San Juan y Villarrobledo. Con esta configuración, Socuéllamos se convertía
en un importante nudo ferroviario hacia el Levante, Extremadura y Andalucía
fruto de su magnífica posición geográfica en el corredor entre esas zonas
geográficas.
En 1853 se iniciaron los trabajos de la línea. Lo primero
que se hizo fue trazar una enorme recta que partiendo desde Socuéllamos, y
pasando por Tomelloso y Argamasilla
de Alba sin desviarse un ápice en su rectitud, llegaba hasta Ventas de
Herrera (junto a la actual prisión de Herrera de La Mancha). En Tomelloso, además, se construyó
una estación de ferrocarril a la salida de la población, en los terrenos de la
actual Cooperativa “Virgen de las Viñas”, a la que se llegaba por una calle que
partía casi desde el centro del pueblo, la calle Hernán Cortés, popularmente
conocida como de la Estación Vieja.
Ese año de 1853, mientras que se realizan estas obras, tiene
lugar la apertura del tramo ferroviario entre Aranjuez y Tembleque. Al año
siguiente, el 20 de junio de 1854, se inaugura el tramo Tembleque-Alcázar de
San Juan, que se continuará hasta enlazar con Albacete el 18 de marzo de 1855.
Ese año de 1855 será también el año de la promulgación de la Ley General de
Ferrocarriles del Gobierno del General Espartero, ley que si bien ofrecía
grandes garantías para las inversiones de capital extranjero y consagraba la
vía de ancho ibérico y la red radial, también anulaba el contrato del
ferrocarril de Socuéllamos a Ciudad Real tal y como estaba planteado,
procediéndose al año siguiente a una nueva redacción del proyecto que consistía
en situar en Alcázar de San Juan el punto de bifurcación del ferrocarril con la
línea a Albacete, y no en Socuéllamos.
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| Llegada de tren 1914 |
Esto suponía de hecho la supresión de las estaciones en los
pueblos de Argamasilla y Tomelloso al discurrir el trazado hasta Manzanares con
una orientación norte-sur, lejos de estos municipios. Las obras de la línea,
por tanto, se paralizaron indefinidamente estando ya construida la vía y sólo a
falta únicamente de hacer las alcantarillas y de sentarle los raíles,
encontrándose también la estación de Tomelloso prácticamente acabada.
La vieja estación se derribó, ya muy deteriorada, en los
años 50 del siglo XX tras décadas de ser usada como lugar de asentamiento por
familias de gitanos, o como lugar de juego por los niños tomelloseros. Sobre
ese antiguo trazado ferroviario discurrirá muchos años más tarde la actual
carretera que de Socuéllamos va a Tomelloso,
de éste a la curva de la carretera hacia Argamasilla, y de Argamasilla a la
curva de Herrera, formando todos estos tramos parte de esa recta perfecta
ferroviaria dejada de lado en 1855.
LAS
ESTACIONES DE ALCÁZAR DE SAN JUAN Y MANZANARES
Siguiendo con el esquema prefijado por la Ley General de
Ferrocarriles, en 1858 la reina Isabel II inaugura la línea Madrid-Alicante,
pasando el tren por la estación de Alcázar de San Juan. Al año siguiente, en
1859, subastado el primer tramo del llamado Ferrocarril de Portugal entre
Alcázar de San Juan y Ciudad Real, el Ayuntamiento de Tomelloso junto a un buen número de vecinos ofrece a la
empresa constructora 1.500 jornales y 1.000 obradas al objeto de que se
rectifique el trazado de Alcázar de San Juan a Ventas de Herrera, para que
cruce por Tomelloso y Argamasilla de Alba. Las gestiones para hacer este
desvío, muy similar al que se pretendió a principios del siglo XXI, no
resultaron exitosas.
De esta forma, en 1860 se inaugura el tramo
Alcázar-Manzanares por el trazado previsto, cuya prolongación alcanzará Ciudad
Real en 1861 y poco después Badajoz. También en 1861 tiene lugar la concesión
del tramo Manzanares-Córdoba, cuya primera etapa hasta Santa Cruz de Múdela es
inaugurada en 1862, y que en 1866, al concluirse las obras del tramo Venta de
Cárdenas-Vilches, conectará la meseta con Andalucía a través del paso de
Despeñaperros.
Con esta disposición ferroviaria los competidores en la
producción vinícola lograban una clara ventaja sobre Tomelloso al tener acceso a mejores medios de transporte
para sus productos. Así, Valdepeñas se encontraba directamente conectada por
ferrocarril con Madrid y Andalucía, con una estación propia que no le obligaba
a trasladar su producción vínica por mal acondicionados caminos de tierra hasta
alcanzar, bastantes kilómetros después, un muelle ferroviario donde embarcar su
producción. Por otra parte, Alcázar de San Juan se convertía en un importante
nudo de comunicaciones que, al poco tiempo, atraería a un buen número de
servicios e infraestructuras a esa antigua villa, siendo sin lugar a dudas éste
el gran revitalizante que la acabaría convirtiendo en cabecera de comarca y que
le daría un notable empuje económico durante más de un siglo y medio.
INTENTOS
PARA LA CONEXIÓN FERROVIARIA DE TOMELLOSO
Perdidas las posibilidades de 1852 y 1859, numerosas opciones fueron propuestas
por Tomelloso para conseguir
que el ferrocarril llegase a esta localidad durante lo que quedaba del siglo
XIX. Así, en 1873 surge un proyecto, que no prosperaría, para unir Tomelloso
con Ventas de Herrera mediante un ferrocarril de vía estrecha. En 1880 el Ayuntamiento de Tomelloso
propone la unión ferroviaria de la localidad con la estación de Argamasilla
(actual Cinco Casas) subvencionando de sus propios erarios el proyecto con
178.125 pesetas pagaderas en diez plazos. En 1886 se plantea otro proyecto para
que la línea entre Manzanares y Requena, finalmente no realizada, pasara por Tomelloso y Argamasilla de Alba.
Igualmente en 1889, el consistorio tomellosero
llegó a pagar los estudios para hacer una nueva línea que uniera
Argamasilla de Alba con Socuéllamos, estudios que en 1891 aún no habían sido
recibidos.
En 1898 el Ayuntamiento de Tomelloso recibió una solicitud para poner en
marcha un ferrocarril eléctrico, con vía de un metro, que uniría Tomelloso con Argamasilla de
Alba, proyecto igualmente fracasado. Nuevamente, en 1904, una Comisión
Pro-Ferrocarril va a proponer unir Argamasilla con Socuéllamos pasando por
Tomelloso, y en septiembre de ese año se llegó a acordar que Tomelloso aportara 500.000 pesetas
en 10 años para costear un tramo de ferrocarril entre Tomelloso y Alcázar de
San Juan, pasando por Alameda de
Cervera, en la vía que uniría Alcázar de San Juan con Infantes, que finalmente
no se realizaría.
En 1908 el Ministerio de Fomento aprueba el Plan de
Ferrocarriles Secundarios con Garantía de Interés, en el que figuraba un
ferrocarril de Alcázar a Tomelloso para
el que, en 1910, Rafael Malate realiza petición acompañada de proyecto, de la
que se publica anuncio en la Gaceta de Madrid de 5 de diciembre de 1910 por el
que se concedía un plazo de 60 días para la admisión de otros proyectos en
competencia. De esta iniciativa nada más se supo.
EL FERROCARRIL DE Cinco Casas a
tomelloso
Pese a todos estos proyectos
fracasados, el denodado esfuerzo del tomellosero Francisco Martínez Ramírez “El Obrero” conseguiría que esta antigua
aspiración de Tomelloso se comience a materializar en 1907, al autorizar el
Gobierno la concesión de un ferrocarril de ancho normal que partiendo de la
estación de Argamasilla de Alba (en la línea de Alcázar de San Juan a Ciudad
Real), y pasando por el pueblo del mismo nombre, llegase a Tomelloso, con una
longitud total de 19,250 km.
Estación de ferrocarril de Tomelloso a
principios de los años 40
Las obras fueron realizadas en los seis años siguientes por
la Compañía MZA utilizando materiales y elementos de vía de la Compañía ya
usados. Finalmente, el 20 de julio de 1913, en plan de pruebas y entre gran
expectación del pueblo, llegó a Tomelloso la primera locomotora. Al año
siguiente,
el día 15
de febrero, se inaugura el primer tramo Cinco Casas-Argamasilla de Alba, y el
10 de septiembre de 1914, tras más de 60 años de espera y luchas, el
ferrocarril llegaba a Tomelloso, pese a lo cual y por diferencias
entre las partes implicadas no hubo ningún tipo de inauguración oficial.
Con objeto de aumentar su rentabilidad, en 1913, durante las
obras de ejecución, se estudió la prolongación del tendido hasta el Río
Záncara, en la línea de Almansa. Sin embargo, la construcción de una estación
de clasificación en Alcázar de San Juan, y no en Cinco Casas como inicialmente
estaba previsto, y la falta de dinero, abortó la prolongación, de la que se
llegó a realizar alguna obra y de la que puede observarse en la actualidad
algún resto aislado. Así, se llegó a construir un ramal que desde la Estación
Vieja iba en paralelo a la carretera de Pedro Muñoz, a unos 70 metros de
distancia a la izquierda de esta, y que se quedó con las traviesas a falta de
asentarlas para la colocación en los raíles y con su casilla del guardagujas frente a la
Carrasca “La Sandalia”.
La explotación inicial de la línea Cinco Casas-Tomelloso corrió a cargo de la Compañía MZA
hasta que, en 1920, los negativos balances económicos la hicieron abandonar,
quedando la explotación en manos de la Compañía
Cinco Casas-Tomelloso. No obstante esta mala situación económica, en
1921 la línea vio la entrada en servicio de los primeros tractores de gasolina
en vía ancha, y en 1925 puso en servicio el primer automotor térmico, conocido
como “La Barbería”, que
funcionaba con gasógeno y del que se construiría uno para la propia Compañía en
1937.
Pese a todo, la explotación de la línea por parte de la Compañía Cinco Casas-Tomelloso
no mejoró los resultados económicos, hasta que finalmente quedó integrada en
RENFE en el año 1941 con el resto de ferrocarriles de ancho ibérico. Con esta
integración sí que se vivieron momentos de esplendor tanto en lo referido al
transporte de mercancías (vinos y alcoholes), como de viajeros al no existir
medios de transporte alternativos en la localidad, y eso a pesar de que se empleaban 40 minutos para recorrer los 19
kilómetros que separan Tomelloso de Cinco Casas, incluidas las dos paradas
en los apeaderos de Las Moyas y Argamasilla.
Su mayor incremento de tráfico lo experimentó en la década
de los años 60, en que la implantación de un servicio Ómnibus Tipo 70 redujo el tiempo de viaje a 30 minutos.
Pese a todo, la competencia de la carretera se hizo patente, evidenciando el
desfase de la línea en la que no se había efectuado mejora alguna durante
décadas. Esta situación condujo a que por carta de la Dirección General fechada
el 5 de junio de 1970 se ordenase el cierre al servicio de viajeros, cuya
supresión se haría efectiva el 21 de noviembre de ese año, si bien el
transporte de mercancías continuaría hasta finales de los años 80. La
circulación del tren especial “Manantial del Vino” el 5 de abril de 1987 fue
una de las últimas circulaciones que registró esa línea.
Ya
sin transporte de viajeros ni de mercancías, con la estación y su muelle
abandonados, se procedió a su desmantelado durante los años 90: sus vías se
levantaron, la antigua estación y muelle fueron rehabilitados por el Ayuntamiento de Tomelloso como centros
municipales, mientras que sus antiguos terrenos comenzaron a ser urbanizados.
En 1998 los Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, Argamasilla de Alba y Tomelloso subscribieron con RENFE un Convenio
para la creación de una “Vía Verde” aprovechando la totalidad de la traza de la
línea, compromiso que a día de la fecha aún no ha sido llevado a efecto.
ENLACE; AVIARIO LARA SEVILLA
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