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Tomelloso, Ciudad- Real ..., Spain

sábado, 9 de noviembre de 2019

TOMELLOSO: LAS CUEVAS:


UNA OBRA SIN PARANDON EN EL MUNDO:

E
s muy probable que estas cuevas tengan 
origen romano y muy posible que fueran utilizadas por los árabes como silos de grano durante su ocupación de la Península. Un texto de Ibd Galib refiriéndose a la zona dice que  sus cereales no se estropean con el paso del tiempo ni sufren alteración, se puede almacenar trigo en el interior de los silos durante setenta años para encontrarlo al cabo de ese tiempo sano, sin ninguna impureza ni corrupción, El silo árabe cayó en desuso y las cuevas se han utilizado como bodegas, como sistema tradicional de almacenaje en la viticultura de la localidad. Son espacios subterráneos de especial belleza que constituyen un patrimonio de siglos con peculiaridades en las distintas poblaciones de Castilla-La Mancha. Aparecieron en Tomelloso ante las grandes necesidades de elaboración y almacenamiento de vino en el siglo XIX. Fueron elegidas por su capacidad y por la buena conservación del vino. Sus condiciones son óptimas, como poca iluminación y temperatura adecuada. Tomelloso nace en 1530-1531 pero sobre sus cuevas hay poca información de esas fechas. Las primeras que están datadas son sobre 1800 y 1850. Tomelloso tuvo en su subsuelo cerca de 2.000 cuevas horadadas.
Cuadro de López Torres
 La construcción de las cuevas-bodega fue una necesidad para la localidad. Es posible que las primeras cuevas fueran pequeñas aberturas excavadas a pico debajo de las viviendas. Cuando se realizaron las primeras se consideró como un auténtico ingenio dado que, hasta ese momento, horadar el terreno era algo desconocido para los habitantes de la localidad.  El agricultor medio contaba con bodegas de seis, ocho o diez tinajas. Solían tener una altura en el subsuelo de 15 metros de altura, pues albergaban las tinajas de barro donde se almacenaba el vino. La tierra resultante de la excavación se guardaba para los cimientos de la casa, y se creaba una estructura tan segura que hoy día muchas de las casas de antaño se conservan en pie. En su construcción había una labor reservada a las mujeres, la de sacar la tierra que se acumulaba en las excavaciones llamándose a estas “las terreras”. También hacían el trabajo duro de limpiar las tinajas antes de la vendimia y después de la venta del vino. De las 606 casas de Tomelloso, unas 167 tienen cueva. Actualmente han quedado en desuso debido a la moderna tecnología de la industria vinícola y la existencia de las cooperativas. Además su número ha descendido espectacularmente debido, entre otros motivos, a la construcción de nuevos bloques de viviendas. Las casas que preservan su cueva no superan las 200. El resto, cuando la industria vinícola prohibió el almacenaje del vino en las casas por cuestiones de seguridad, las taparon otra vez de tierra. Se está llevando a cabo una labor de documentación de las cuevas-bodegas más representativas.  Actualmente se han documentado aproximadamente unas treinta cuevas-bodega en diferentes estados de conservación. Una de las dificultades precisamente es el acceso a las mismas aunque ya hay catalogadas quince de ellas.
Haciendo la Cueva
  Si pudiéramos ver de una manera global el subsuelo de Tomelloso, lo veríamos metafóricamente agujereado. Nuestra localidad, cuna de escritores y pintores, y punto de encuentro y de paso para viajantes, es un lugar de referencia en tiempos donde la palabra «industria solo se la podía permitir localidades como ésta. Ante la necesidad del sector por una creciente demanda, miles de familias, se calcula que hasta 4.000, cavaron cuevas en sus casas para hacer y almacenar vino. Algunas incluso cavaron antes de tener su propio hogar.
Para disfrutar de cerca de esta parte de la historia Tomellosera, es recomendable pasarse por la Cueva de Ceferino, una cueva privada que se abre al público cuando hay demanda y que viene en todas las guías recomendadas. El guía es el hijo de Ceferino, Arcadio, que revive junto a los visitantes parte de su historia familiar como si se viviera ahora mismo. La realización de cueva era un trabajo de «pico y brazo» que podría durar entre un año y medio o dos. Un trabajo que hacían hombres y mujeres, ellos picaban la tierra y ellas, las llamadas «terreras», las recogían hasta la superficie. La tierra arcillosa de Tomelloso permitía este trabajo mejor que la tierra rocosa de otros lugares.

Las cuevas solían tener una altura en el subsuelo de 15 metros de altura, pues albergaban las tinajas de barro donde se almacenaba el vino. La tierra resultante de la excavación se guardaba para los cimientos de la casa, y se creaba una estructura tan segura que hoy día muchas de las casas de antaño se conservan en pie. Las casas que preservan su cueva no superan las 200. El resto, cuando la industria vinícola prohibió el almacenaje del vino en las casas por cuestiones de seguridad, algunas Agricultores las taparon otra vez de tierra.
Las cuevas tienen una salida al exterior por medio de las llamadas «lumbreras», que son una especie de ventana con rejilla que se puede observar en las aceras de las casas, muy característico en Tomelloso. Esta salida a la superficie era obligatoria por cuestiones de seguridad, ya que por ahí salían los gases resultantes del almacenaje del vino, al mismo tiempo que actuaba como un respiratorio que oxigenaba el brebaje del Dios Vaco. También era la puerta de paso para transportar el vino a granel a los camiones, por las lumbreras por donde salía el tubo de la tinaja al propio camión.
Por algunas de ellas, las más grades, también aprovechaban a bajar las tinajas que después almacenarían el vino en la cueva. Las tinajas de barro tenían un trabajo muy duro de mantenimiento. Los días antes de la vendimia, y sobre todo las mujeres, limpiaban bien toda la pared de la tinaja para almacenar el vino con las mayores medidas de higiene. Al terminar el almacenaje, se volvía a limpiar, y se aprovechaba la costra resultante de la pared de la tinaja para vender a la industria farmacéutica. Esa costra resultante contenía ácido tartárico, que se utilizaba como ingredientes en algunos medicamentos.
E
n la Cueva-Museo de Ceferino se puede encontrar muchos de los objetos que utilizaba su familia para las labores de almacenaje, que podía durar un mes, en plena vendimia, en un trabajo que se hacía de día y de noche. Decantadores, vasos medidores, probetas, lámparas de aceite e incluso azufre cuentan con su presencia un trozo de su propia historia familiar, que al mismo tiempo también pertenece a todos los tomellosero. 
 “Santos López Navarro llego a contar en su subsuelo de tomelloso 2187 cuevas y 84 bodegas-fabricas”, horadadas para el almacenamiento del vino; tienen salida al exterior por medio de las llamadas lumbreras, que son rejillas de respiración que pueden verse fácilmente en las aceras de las calles.
Muchas de estas cuevas conservan las típicas tinajas de barro y otros utensilios necesarios para la elaboración del vino. Las cuevas aparecieron en Tomelloso ante las grandes necesidades de elaboración y almacenamiento de vino.
Las cuevas se abren al exterior a través de las “lumbreras” siendo éstas focos de luz y respiración de las mismas. Albergaban todos los útiles necesarios para la elaboración artesanal y familiar del vino, grandes tinajas de barro, escalas, filtros, bombas, etc.
Las cuevas han sido desplazadas por las modernas tecnologías de la industria vinícola pero las que aún hoy se conservan, mantienen el encanto de antaño.
Las cuevas aparecieron en Tomelloso ante las grandes necesidades de elaboración y almacenamiento de vino. En su construcción había una labor reservada a las mujeres, la de sacar la tierra que se acumulaba en las excavaciones, llamándose a éstas las terreras”. Las cuevas se abren al exterior a través de las “lumbreras”, siendo éstas, bocas de luz y respiración de las cuevas. Albergaban todos los útiles necesarios para la elaboración artesanal y familiar del vino, grandes tinajas de barro, escalas, filtros, bombas…etc. Las cuevas han sido desplazadas por las modernas tecnologías de la industria vinícola, pero las que aún hoy se conservan, mantienen el encanto de antaño.
La cueva de Manuel Casero se construyó a finales del XIX y que guarda toda su esencia y encanto, es de las primeras cuevas que hicieron en tomelloso. es una típica cueva de Tomelloso, donde la temperatura siempre permanece constante. Pudiéndose visitar en calle Hidalgo para visitar la cueva de Manuel Casero, inmersa en una maravillosa casa tradicional que conserva todo su encanto. Conservada con exquisito mimo por parte de sus propietarios. La casa fue de Luisa Torres, hermana del conocido y nombrado Jonás Torres, pasó después a otro propietario y finalmente la adquirió Manuel Casero que lleva en ella cuarenta años.
 En una de las paredes de la escalera, aparece una colección de botellas de vino y otros productos que son como un pequeño museo de la historia vitícola de la ciudad.
La cueva, que según  estuvo entre las cuarenta o cincuenta primeras que se construyeron en Tomelloso allá por la mitad del siglo XIX, es de pequeñas dimensiones, pero guarda toda la esencia de las cuevas auténticas. Contuvo doce pequeñas tinajas, con capacidad para unas 150 arrobas cada una, que ahora son nueve al haberse roto tres. Las tinajas presentan pequeños elementos decorativos como cordeles y, a primera vista, parecen de diferentes alturas, pero el ilusorio efecto se explica por la pendiente que tiene la cueva. Su propietario ha  construido en una de las filas un empotrado de madera que ha quedado francamente bien.
El techo está en la tosca pura, horadado por dos lumbreras que ventilan la cueva. Con su canaleta por donde fluía el mosto y se iba distribuyendo a cada una de las tinajas. En un rincón aparecen dos toneles y algún otro apero que utilizaban los antiguos vinateros. Manuel Casero tiene la cueva perfecta “pues es de pequeñas dimensiones, muy acogedora en verano y también fácil de caldear en invierno. Y luego el encanto de su antigüedad que le da todavía mucho más valor”.
La fresquera se sitúa en un punto intermedio de la escalera que desciende a la cueva. Los primeros peldaños están recubiertos con un piso hidráulico que luce en otras habitaciones de la casa, toda la cueva tiene muchos objetos cargados de historia, recuerdos y mucho sentimentalismo para sus moradores.

GALERIA FOTÓGRAFICA

































ENLACE. BOINAS EN TOMELLOSO 1971



















Como podéis ver la galería fotográfica es extensa pero no están todas las las fotografías, hay  algunas más pero muy mal para poner en el blog, sí alguna o alguno de mi seguidores tiene alguna foto que no este en este blog, y tiene el gusto de que aparezca aquí puede mandármela al E-MAIL O en formulario de contacto. DOY LAS GRACIAS A TODOS LOS SEGUIDORES  Y AL QUE NO ME SIGA TAMBIÉN. TIENEN TODOS MI AGRADECIMIENTO.

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